El paisaje era algo desesperanzador
Habia grandes trozos de metal algunos ennegrecidos y retorcidos muchos consumidos por la naturaleza y era lo que habian hecho serpentear a nuestro conductor, a veces veia gente andando en mal estado, no entendia a donde podian dirigirse si no haya refugio alrededor mas que algunos edificios apenas en pie que no lucian muy estables
-no comprendo este mundo-As que esta recostado en el asiento nuevamente, se levanta sobre sus codos y me mira mientras suspira fastidiado, yo observaba fuera por un hueco de las cortinas y el paisaje desolador era demasiado confuso para mi-estamos en un pasado o un futuro-no espero que me conteste, apenas hemos intercambiado un par de palabras que eran mas insultos, asi que su voz volviendose suave me sorprende
-depende-
-¿de que?-
-de quien seas ahora-eso me intriga aun mas, me giro a verlo, ahora esta sentado inclinado hacia mi sin mirarme, se rasca una vieja cicatriz en su mano derecha y no para hasta volver su piel rojiza, tallando una y otra vez solo para hacerse daño
-¿quien eres tu entonces?-la pregunta le hace detenerse y darme la mirada mas vacia que alguien da alguna vez
-nadie-
El carruaje da una fuerte sacudida que me hace rebotar de un lado a otro antes de sujetarme de mi asiento con fuerza, ya no quiero mirar fuera en la solitaria carretera rodeada de antigua civilizacion, me deprime mas de lo que quisiera. As se niega a seguir hablando conmigo, se acomoda en el asiento de brazos cruzados y cierra los ojos, no luce como alguien atemorizado de que le suceda algo en cuanto se descuide, tal parece no me considera suficiente amenaza porque pronto le oigo roncar. Suelto un bufido y me quedo en mi rincon, con las piernas sobre el asiento abrazandome a mi misma
Me quedo un rato asi sin saber a donde vamos cuando yo tambien dormito en mi lugar, puede que haya pasado una hora o un instante pero cabeceo sin reparo antes de poder reaccionar que nos hemos detenido, despues de ese viaje que parecia eterno por fin hemos llegado a donde sea que fuere. Abro los ojos algo desorientada apenas enfocando la vista, el carruaje se bambolea un poco mas y escucho voces y risas, suenan tan ajenas y fuera de lugar despues de todo lo que he visto, no se a que nos vamos a enfrentar justo ahora, miro a Kuro esperando que me diga que sigue, el apenas esta despertando, estirandose y bostezando como si tuvieramos todo el tiempo del mundo, para cuando termina ya lo estoy viendo con fastidio y eso le hace sonreir
-¿estas lista para ser encantadora?-
-no en realidad-es apenas que noto los nervios que me comienzan a atacar, siento un cosquilleo molesto en mis manos y trato de respirar con normalidad
-bueno, no importa-busca algo de los baules debajo del asiento y saco dos mascaras, me lanza la que tiene los rasgos mas finos y apenas la cacho en el aire, la observo detenidamente antes de ponermela, me cubre la mitad de la cara y deja mis ojos libres, la piel de porcelana y los labios pintados de azul, hay lagrimas esculpidas en las mejillas que brillan como diamantes, alrededor tiene unas enredaderas de oro que le cubren hasta el cuello, la ajusto detras de mi cabeza y me siento extraña al respirar, la de Kuro es igual, le cubre la mitad de la casa pero el gesto de su mascara tiene un gesto mas agresivo, sobresalen dos colmillos y la piel es roja, apenas reparo en los elegante que esta, la puerta se abre y el baja primero sin darme tiempo de pensar extiende su mano hacia mi y la tomo dudando, el no lo hace y me hala hacia el para avanzar deprisa, la luz del dia me ciega unos instantes
Cuando logro acostumbrarme puedo mirar con asombro el lugar tan verde y vivo al que hemos llegado
-no tengo permitido ir mas haya-habla una aspera voz desde lo alto, el hombre del carruaje ni siquiera nos mira cuando lo dice
-bien-Kuro saca un pequeño saco del interior de su chaqueta y lo lanza hacia el, el cochero no hace ningun aspaviento cuando esta cae a sus pies-ya sabes donde dejar las cosas-Kuro avanza sin mi, mientras me quedo mirando como el carruaje se aleja y se hace cada vez mas pequeño por el camino irregular, escucho un silbido y miro al frente, Kuro esta ya bastante lejos mirandome con impaciencia, me levanto un poco el vestido para no tropezar con el y apresuro mis pasos hacia el, cuando veo que el se coloca la mascara le imito, algo incomoda por lo pesada que es y le sigo de cerca intentando igualar su ritmo pero va deprisa.
Avanzamos por un sendero que serpentea el camino hacia el espeso bosque, cada vez los arboles lucen mas altos, las ramas entrelazadas forman un techo sobre nosotros incluso aqui el aire huele a vegetacion y es mas fresco de lo que imaginaria, es como un bosque encantado, donde al fondo puedo ver la edificacion parecida a una pequeña fortaleza con las paredes cubiertas de musgo y adornado para una fiesta. La vereda se va volviendo mas angosta y las ramas de los arboles estan cada vez mas bajas que nos obligan a estar mas cerca uno del otro
A lo lejos puedo ver las figuras de las personas de ropas distinguidas y mascaras extravagantes, el patio esta adornado con banderines y carpas que cubren el jardin que florece apenas aunque se que no debe ser algo natural, todo aqui debe ser fabricado para que luzca asi, al final cuando el camino comienza a estrecharse es que alguien nos recibe, una mujer tan pequeñita que apenas me llega a la cintura, tiene una mascara discreta de colores opacos y hace una reverencia cuando estamos frente suyo
Kuro le extiende la carta y ella la toma dandole un rapido vistazo antes de dejarnos pasar, le devolvemos el saludo y caminamos al interior. Esto es como una version retorcida de los bailes a los que asistia en Ciudadela por las vestimentas de las personas tan exageradas es como un carnaval, hay de todo aqui, Veo pequeños grupos charlando, divirtiendose en juegos que no reconozco y mas adelante al centro de la propiedad hay una pista de baile llena, todos con las mascaras mas perturbadoras que pude imaginar, hay algo en el ambiente que se siente abrumador y de falsa felicidad, no puedo imaginar como estan todos tan tranquilos en su ambiente perfecto mientras hay una guerra ahi afuera. Pero se supone que buscamos aliados
No comprendo como va a ser
Quiero detenerme cuando nos adentramos en la multitud, siento un miedo creciente al verlos, los gestos retorcidos de las mascaras que se giran hacia nosotros me hace sentir cada vez mas en panico, la mano de Kuro se posa en mi espalda y me obliga a continuar, cuando le observo para replicar por eso el me da una mirada que interpreto al momento, y dejo que me guie a empujones, gruñe por lo bajo que deje de ser tan tonta y eso me molesta aun mas
Su cercania me desagrada, la forma en que su mano se desliza a mi cintura para hacerme avanzar pero al mismo tiempo es lo unico conocido que me pueda proteger de estas personas y odio sentirme asi de vulnerable, mi respiracion a traves de la mascara se vuelve pesada y de pronto me estoy sofocando, tengo que recordarme como debo respirar para no hacer un nuevo espectaculo aqui. Llegamos a los escalones de la entrada sin que nadie nos preste atencion
Hay demasiados pasillos y escaleras, estancias grandes y pequeñas, lo que creo que seria el centro es un salon de baile inmenso, hay mesas alrededor y un par de escaleras al fondo que llevan a unas cortinas carmesi entre abiertas, desde donde bajan varias mujeres de esponjosos vestidos de terciopelo
Ya hay gente bailando, no veo de donde provenga la musica pero suena hermosa
Kuro me lleva a traves de todos, no me fijo tanto en las personas hasta que llego a una en especifico, al principio le confundo con alguien que creo haber visto en el castillo de la Zarina pero desecho la idea de que este aqui, no puede ser posible. Pasamos de largo y el se fija en mi como yo en el, por un instante entonces soy arrastrada lejos y sigo sin estar segura de que sea realmente
Cuando salimos a un nuevo pasillo de alfombra verde, Kuro por fin se detiene, hay muchas puertas cerradas excepto una que puedo vislumbrar a traves de una pesada cortina azul con bordado de estrellas plateadas, alcanzo a ver una mesa redonda y varias sillas ya ocupadas.
-recuerda que no hablaras y no te quitaras la mascara ¿entendiste?-
-si, ya me lo has dicho-entrecierra los ojos mirandome con sospecha
-mas te vale que asi sea-no me da una señal de que sigamos, el se adelanta a mi y entonces sin previo aviso se da la vuelta sin dejar de caminar, se que esta sonriendo debajo de la mascara, lo puedo notar en sus facciones-quiero que luzcas como la verdadera princesa que necesita ser rescatada-ruedo los ojos, fastidiada sin aun comenzar a actuar-¿puedes hacer eso por mi?-suena ridiculo el tono en que lo dice viniendo de el, tomo aire conteniendo las ganas de gritar y pongo mi mejor gesto de sufrimiento, eso parece gustarle ya que no dice mas y solo camina sin mas, tengo que apurarme en moverme, recojo de nuevo mi vestido para no tropezar y alguien desliza la cortina del otro lado, la estancia esta llena de humo y siento que me ahogo de nuevo, el olor al cigarro es fuerte aqui y se mezcla con perfume caro, me quedo detras de Kuro en cuanto veo al grupo de hombres y mujeres que nos esperan ahi, aqui no desentonamos, llevan mascaras incluso mas detalladas que el resto, hay dos mujeres que visten largos vestidos de azul y verde con detalles de cristal, sus mascaras a juego de rostros angelicales con grandes cuernos retorcidos
-¿nuevo jugador?-dice una de ellas y las risas paran en cuanto los demas reparan en nosotros, la misma mujer bajita aparece a mi lado con una charola en las manos, lleva una nota un par de copas y la carta que As le entrego al principio, se acerca al hombre que esta en el centro vestido de un traje oscuro con una capa roja, lleva la mitad derecha cubierta donde le asoma una gran cicatriz, sus ojos van de la mujer hacia Kuro con escrutinio, cuando recibe las cosas se toma su tiempo leyendo
-¿quien eres?-pregunta el, su voz grave me intimida un poco ademas de la forma en que nos observa fijo casi sin pestañear
-nadie en particular, por ahora-
-ah, eres un sin nombre-eso provoca las risitas de las mujeres
-en realidad tengo uno-
-de una leyenda o de algun fantasma-casi puedo asegurar que Kuro sonrie debajo de la mascara
-ambos-
-hace mucho que nadie se nos une, el ultimo que estuvo aqui debio ser antes del Verano Infernal-intento que no se note mi desconcierto ante eso
-¿que le ocurrio?-
-sufrio un contagio-comenta el otro hombre-una pena terrible, era un buen jugador de cartas, casi obtiene todo lo que quiso exigir-
-¿era un militar?-la pregunta les desconcierta, se dan un vistazo entre ellos y luego a quien parece su lider
-¿como sabes eso?-
-se que hubo un militar que vino aqui y no volvio como se suponia que debia-vuelven a mirarse entre si sin decir nada aunque con eso parecen que es como se ponen de acuerdo
-¿conocemos a alguien mas de tu lugar de origen?-me miran ahora a mi, curiosos de mi silencio, permanezco quieta en mi lugar, jugando a ser indefensa, esta funcionando entonces siente como si el ambiente cambiara, ya no pregunta solo por mi
-quiza si, pero tengo la sospecha de que alguien no quiere que se hable de el-
-el que no existe ¿a el te refieres? es mera ficcion y su majestad ha preferido... olvidar, asi que todos debemos cumplir ¿no es asi?-veo como cambia la postura de Kuro a una mas tensa, se que algo debe estar pasando y me lo estoy perdiendo, se que estan diciendo mas de lo que deberian con esto pero no logro comprender
-¿como debemos llamarte forastero?-interviene una de las mujeres
-Okhotnik-eso parece gustarles, la sonrisa del hombre se ensancha y extiende los brazos invitandonos a pasar, ahora si caminamos hasta el unico asiento disponible, Kuro ocupa su lugar y antes de que el show comience me quedo dudosa parada a su lado pero el da unas palmadas en su pierna indicandome que me siente entrecerrando los ojos con diversion, primero dudo pero siento las miradas de todos de nuevo en mi asi que lo hago, intento estar lo mas alejada posible de su cuerpo pero el pone su mano en mi espalda empujandome hacia el
-¿y ella?-Kuro no lo duda
-Koroleva-.
Pasamos horas aqui, algunas veces Kuro ganaba y otras el hombre de la capa que se hace llamar Grigory, la mujer de cabello rubio recogido se llama Acacia y parece ser bastante cercana a Grigory, Frank es quien bebe copa tras copa y parece bastante alegre, la otra mujer de vestido verde, Irina, no para de mirarme con curiosidad pero yo sigo en mi papel, hay un hombre mas, Roman, que es quien mas rondas ha ganado y se que hay algo en el que me parece conocido pero por la mascara que lleva no logro reconocerlo. Kuro los tiene encantados en verdad, sabe como bromear con ellos, cuando retirarse o si es una buena jugada, los adula demasiado y parece tenerlos en la palma de su mano, yo solo observo como el dinero vuela en la mesa, son cantidades absurdas, pocas veces el gana pero ese no parece ser el punto del juego
El ambiente es diferente a como habia imaginado, yo no hablo en absoluto pero a veces me toca reirme de alguna broma tonta, pretender que le susurro al oido a Kuro con alguna jugada y el hace como que me escucha, a veces siento sus dedos acariciando mis piernas y no puedo apartar su mano de golpe o hacer algo que nos evidencie, me sonrie como si fuera su mundo entero y esa devocion falsa me provocan nauseas, se lo que piensa de mi
Asi termina el primer dia, sin mucha suerte aunque creo que es mas a proposito lo que hace. Cuando vamos de camino a la que sera nuestra habitacion espera lo suficiente para estar a solas cuando el me empuja contra la pared, el golpe me hace soltar un quejido y no me da tiempo de pensar en nada mas cuando me levanta del suelo, me obliga a abrazar su cintura con mis piernas y nos quedamos asi un rato, estoy casi suspendida en el aire, su mano esta detras de mi espaldas y siento sus dedos clavarse en mi muslo mientras oculta su rostro en mi cuello, su respiracion me quema, hace que parezca real pero en realidad solo me esta amenazando, con la voz baja y profunda me obliga a que parezca la bonita historia de amor y traicion que se han inventando
-vas a tener que hacerlo parecer mas real pequeña idiota, porque esto no me esta convenciendo a mi, si haces que me crea que puedes tener sentimientos, entonces ellos seran tuyos-escucho voces acercandose-¿te quedo claro?-
-si-el agarre en mis piernas se vuelve mas brusco, cierro los ojos con fuerza apretando los dientes
-dije ¿quedo claro?-
-si, bastante-digo con mas fuerza, tratando de sonar firme, y me suelta cuando las personas que murmuran estan a la vuelta. Despues de eso cuando estamos solos en la habitacion entro deprisa al baño para refrescarme la cara, estoy acalorada y siento que todo me da vueltas, pero solo soy yo, dejo que el agua escurra y me moje la parte delantera del vestido. Mi mente grita que pare esto pero se que no puedo y no se porque sigo en el juego, cuando siento que me he tranquilizado salgo y lo encuentro en el balcon fumando, no me presta atencion, asi que solo tomo las cosas de la maleta y vuelvo al baño para encerrarme todo lo que pueda ahi, tomo un largo baño y salgo solo cuando creo que ya el no estara ahi
Me siento tan atrapada y no si sea por estas personas o por el
Cuando salgo el ya no esta, me meto en la cama y me cubro con las sabanas hasta la barbilla y me acurruco en la orilla izquierda, cerca del balcon por si debiera escapar, pienso que no me dormire enseguida pero caigo rendida, asi que no se cuando el vuelve, no se cuando las luces se apagan y la puerta se cierra con candado, no se si el se recuesta a mi lado para entonces, solo se que necesito descansar.
El segundo dia al comienzo parece ser mas de lo mismo, ronda tras ronda nos pisotean con su juego perfecto, y el les da lo que quieren al parecer, suficiente jugueteo entre nosotros nos hace parecer una pareja enamorada, lo odio, odio todo esto y se por la forma en que el se tensa que es mutuo. Cuando desperte al mediodia el ya estaba listo para volver a salir, me tomo un rato reaccionar donde me encontraba, Kuro no dice mucho en realidad, me baño y cambio deprisa, cuando salgo es el quien me ayuda a terminar de vestirme y a mantenerme presentable, vamos primero al comedor pero es poco lo que el me deja comer tranquilamente, creo que piensa que podria hacernos daño, pasamos la tarde paseando por los extensos jardines donde se encuentran las carpas y las demas actividades pero no hacemos nada, no puedo dejar mi mascara y comienzo a sentir una desesperacion por arrancarmela, para cuando atardece estamos de nuevo en la sala de juego y yo estoy mas que harta. Esta vez las cartas parece ir a su favor y las ultimas rondas Kuro las gana todas, aun parece inofensivo pero se que algo debe estar por cambiar. Me esfuerzo en serio en ser lo que ellos quieren porque ahora me observan con mas atencion, se que debo parecer indefensa y el hecho de que cada que intentan ellas al menos acercarse Kur se pone a la a defensiva no sirve mas que para avivar su curiosidad
La tercer noche las cosas cambian. El ambiente es diferente, ya no hay mucha cordialidad y las rondas van una tras otra, duran mas de lo que quisiera y uno a uno se van retirando, las mujeres primero, no parecen muy interesadas pero les gusta observar y la frustracion de ellos es palpable. Cuando las cartas quedan sobre la mesa, Grigory suelta un bufido de alivio cuando el ha ganado
-¿quieres una ultima ronda cazador-sonrie con desden, comienza a tomar su botin, Kuro suelta una risita, no me mira pero sus manos se aferran a las mias-¿vas a querer algo mas cazador?-
-en realidad, si, ya que lo mencionas-luego se aclara la voz como si fuera a dar una gran declaracion-quiero tu fuerza armada, y tu poder politico, quiero el ejercito que tienes a mi disposición-el hombre pierde la sonrisa, el ambiente cambia de inmediato y siento que hemos cruzado la linea, escucho la voz de Ike en mi cabeza suspirando de fastidio porque lo acaba de arruinar
-y entonces ¿que vas a apostar ahora cazador?-el rostro de Grigory deja de ser amable y su voz cambia, suena mas amenazante pero eso no le afecta, Kuro se quita la mascara y la deja sobre la mesa, hay un silencio estremecedor de todos los presentes, se recarga en su asiento, relajado por completo como si no estuviera a punto de arriesgarlo todo
-mi Imperial-luego me gira para quedar delante de ellos, me sujeta de las manos y me inmoviliza, con la mano libre me arrebata la mascara, Irina suelta un sollozo en cuanto me ve, trato de lucir pasmaba, como si esto no fuera planeado desde el inicio, viendome tan indefensa e inocente y no como si la furia me estuviera consumiendo por lo que esta por decir-y a la princesa Anya-.
